Mulholland Drive
A mi madre querida (1934–2024)
“La función-alfa transforma las impresiones sensoriales en elementos-alfa que se asemejan, y en realidad pueden ser idénticos, a las imágenes visuales con las que estamos familiarizados en los sueños, principalmente los elementos que Freud considera entregan su contenido latente cuando el analista los ha interpretado”
Bion (1962, p. 32)[1]
“Extraño mucho al Dr Bion”
Clint Eastwood (sf).[2]
A modo de introducción.
Reflexioné bastante sobre el estilo y contenido a darle a este comentario. Una posibilidad era profundizar en los aspectos conceptuales que Matías toma, fundamentalmente referidos al pensamiento de Bion. Finalmente me incliné por trabajar de un modo que refleje mi manera de ser y estar como analista, y pueda trasmitir con qué recursos internos enfrentar el dolor psíquico en sesión. El estilo se volvió entonces intimista y quizás se podría tachar de “emocional”, pero creo que está alineado con la forma en que Bion me ha influido. Las sensaciones y emociones deben ser transformadas por la función alfa[3] para poder transformarse en elementos que den lugar a pensamiento y que puedan ser usados para soñar. Pensar las emociones es la forma en que podemos aprender de la experiencia habilitando el crecimiento mental. Eso esperamos del proceso analítico de nuestros pacientes y de nosotros mismos como analistas con ellos.
El analista solo debe ser conocido por el paciente por su arte- nos dice Paula Heimann (1950)[4] advirtiéndonos sobre la inconveniencia de la confesión contra-transferencial. Hay un arte del analista, y un estilo, la relación con una posible estética psicoanalítica me resulta todavía borrosa.
El trabajo de Matías. Semana Santa 2023.
Escribo mirando por la ventana el bosque, cerca del río. En realidad algunas de estas ideas se originaron en el avión hacia aquí, con la ilusión de que “aterrizaran” cuando llegara al Correntoso. Pero esta mañana cuando crucé el viejo puente y observé los cantos rodados debajo del agua cristalina, me di cuenta de que era posible que aquella ocurrencia fuera una semilla como esas de las que habla Lynch. El Correntoso es uno de los ríos más cortos del mundo, une el lago del mismo nombre con el Nahuel Huapi. Este breve pero fructífero nexo, excelente para la pesca de la trucha con mosca, me permitió “pescar” algunos pensamientos que derivaron de la lectura del trabajo que nos convoca, y empezar a relacionarlos. Voy a tratar de ir evocando retazos que se fueron originando en el avión y otros anteriores, producto de la lectura del borrador de nuestro compañero y de Mulholland Drive. Mi intención es seguir tejiendo a partir de la penumbra de significado que nos ofrece el trabajo de Matías. Volveré sobre el tema de los nexos (vínculos, doble flecha) varias veces en estas líneas.
El paralelismo entre la forma de trabajar de Lynch y la experiencia a que nos somete como espectadores, y el trabajo del analista, especialmente en ese costado ominoso que va más allá de la incertidumbre, como tan agudamente nos señala Matías, me resulta un hallazgo. En cuanto a la relación que él hace con los desarrollos de Bion y su modo de pensar la sesión analítica, creo que es un acierto y una forma muy poética de transmitir conceptos a veces rechazados por complejos o malentendidos.
La vivienda, los espacios.
Desde que tengo memoria, los sitios en los que he vivido han sido determinantes para mí. Mi historia quiso que desde muy pequeña habitara lugares hermosos, e incluso haya visto construirse desde sus cimientos a algunos de ellos. Interiores y exteriores siempre en diálogo.
Luego, la familia de mi marido proporcionó pequeños espacios acogedores con vistas al mar, cajas continentes forradas en madera. También jardines de cipreses. Flexes Terpines[5]. Una creatividad distinta que ligaba las viviendas con palabras y juegos sin sentido. Hay una belleza en el sin sentido, en el sonido juguetón.[6] Después vinieron “nuestras” casas familiares, cada una expandiendo la anterior. Esta, nuestra hermosa sede, tenía cuando la comencé a frecuentar, la sala de los casilleros. Otras cajitas de madera que llevaban el nombre de cada uno de nosotros, pequeños espacios donde encontrábamos comunicaciones y fotocopias, donde nos dejábamos objetos o mensajes. Todos teníamos un lugar igual, aun cuando sonara de fondo: “̈Categorías hay, Alberto!”– dicho por Myrta[7]. Tengo mi habitación favorita aquí, y si bien no todos los eventos vividos ahí fueron felices, en algunos casos la luz y la Santa Rita florecida actuaron como el entorno bello que me ayudó a respirar. [8]
Quizás por eso, cuando vi por primera vez Mulholland Drive, la profunda tristeza y dolor que me produjo no me paralizó, pude mantenerla en mi interior y trabajarla, acompañada por el poder transformador que resultó del efecto estético de las locaciones.[9] Las espléndidas vistas nocturnas de Los Ángeles nos llevan por calles emblemáticas a un edificio, luego a otros. Me interesaron especialmente las casas donde transcurren algunos de los eventos más dramáticos, la de la tía de Betty y, la que yo llamé para mí, la casa de la muerta.
Conversación con mi madre.
Buscando asesoramiento le pregunté a mi madre, arquitecta. Ella conserva el don de la claridad intacto. Le mostré algunas imágenes. Para mi desilusión le parecieron tan solo unas casas viejas, una más cuidada que la otra, renovada en los cincuenta. De la influencia española que yo veía en la primera no reconoció nada. Me aclaró que Los Ángeles es una ciudad donde se desarrollaron a lo largo de la historia y hasta la actualidad muchísimos estilos y que fue un lugar de “pruebas” para muchos arquitectos destacados.
Le dije que me había llamado la atención que ambas casas pertenecían a conjuntos, más bien cerrados al exterior, con espacios comunes en el centro a los que se abrían puertas y ventanas, generando vistas interesantes.
Me respondió que posiblemente haya habido una ordenanza en la ciudad, o en cierta zona de la misma, que hubiera determinado esos patios interiores en alguna época.
Le comenté que Lynch practica la meditación trascendental, dice que a través de esta “expande el contenedor”[10]. Me señalé la cabeza. Pensé en el patio como continente.
Ella me respondió “el espacio interior”- poniendo la palma de la mano en su pecho. “No estaba tan loco ese Lynch”- agregó.
Razón y sentimiento, representación y afecto, para Bion no existe pensamiento si no está unido a algún tipo de emoción. Vínculos L, H, K. Amor, odio, conocimiento.
Ps↔D. Soñar Mulholland Drive.
La película nos enfrenta a un montón de elementos dispersos e inconexos, por momentos contradictorios o superpuestos, cargados de emociones persecutorias y depresivas, de desvanecimientos que aluden al terror sin nombre. Puede ser leída y trabajada como un sueño. El sueño, tanto como producción onírica como acto de dormir, es un personaje de la película. Matías se sitúa desde allí. A mí me gustaría agregar otro vértice posible.
Quizás Lynch aspira a que soñemos su película. Me resuena el título de un libro, una recopilación de artículos que realiza Antonino Ferro, “Soñar el análisis”. Soñar Mulholland Drive. Quizás es por eso que se han escrito tantos ríos de tinta sobre el film. Podríamos estar haciendo la parte del trabajo que Lynch no logra hacer. Transformar lo disperso, lo inquietante, a través del sueño alfa. Pienso en la ansiedad que este director dice sentir en el momento de la edición. Momento en el cual se termina de decidir la trama. Se juega algo de la coherencia. Creo que estamos invitados a ver la película para encontrar algún hecho seleccionado, que organice lo disgregado, dándole sentido a esta especie de confusión barroca.
La casa de la tía de Betty, me resultó más bella que opresiva, y la casa de la muerta, abandonada, sucia y clausurada. El contraste entre las protagonistas. Rubia y delicada una, morocha y sexy la otra. Actriz exitosamente casada una, fracasada en sus sueños-ilusiones la otra. Me evoca lo escindido, lo fragmentado, algo a lo que se llega regresivamente por intolerancia al silencio depresivo que deja la atronadora pérdida de la que canta la llorona, por otro lado también muerta. Creo que Lynch representa con esta película el esfuerzo, mayormente fallido, de mantener esa doble flecha que representa la vida psíquica en funcionamiento. Y el dolor psíquico que produce. Están los patios internos, hay un continente para las emociones, pero aparece muy jaqueado.
El sueño. El soñar. Niveles del sueño. El no-sueño.
Bion aporta una manera de entender el sueño que tiene matices con la idea de Freud de elaboración onírica. Nos propone que para soñar “el material consciente tiene que someterse al trabajo del sueño para convertirse en material adecuado o susceptible de almacenamiento, selección y transformación desde la posición esquizo-paranoide a la posición depresiva” (…) El sueño “es la manera en que la mente trabaja durante la vigilia” [11]
El sueño alfa deberá hacerse cargo de sensaciones y emociones que, transformadas en elementos-alfa, servirán para ser almacenadas en la memoria y para soñar durante el dormir.
Escribe en Cogitaciones (1958-1959): … “el sueño es lo que hace accesibles para la personalidad tanto los acontecimientos de la realidad externa como los acontecimientos internos de la realidad psíquica preverbal. Si se destruye la capacidad psíquica del trabajo onírico (durante la vigilia)[12], el paciente siente un terror que es especialmente terrorífico, ya que no tiene nombre, y porque el estado innombrable en sí mismo emana de la destrucción de la capacidad del paciente para el trabajo onírico, que es el responsable de darle nombre a las cosas”
Voy a referirme ahora a la escena del bar donde un hombre le comenta a otro que tiene un sueño reiterado en donde se ve en la misma situación en la que ellos dos están en ese momento, y que al salir y dirigirse a la parte trasera del local se encuentra con una visión horrorosa. El compañero lo invita a ir hasta allí. El soñante no ha podido comer lo que tenía servido en el plato. Cuando llegan se materializa lo temido del sueño y el joven se desvanece. Lo que era un sueño se transforma en alucinación.
Viendo la película acompañada por una amiga, en ese momento ella exclamó: “¡se murió!”. Lo psicótico se acerca a la muerte psíquica, paralización del sueño alfa, lo que queda de vivo solo sirve para expulsar lo que no se pudo digerir.
La relación entre sueño y alucinación abre a muchas reflexiones posibles.
En este mismo texto, Bion propone una “Presentación esquemática del soñar” donde clasifica en niveles el sueño en sesión. El paciente en este caso estaría viviendo un periodo psicótico. En un primer nivel, “…los sueños son suprimidos y, como sustituto, hay alucinaciones. Dichas alucinaciones son excretorias, proyectivas”. A partir de allí expone niveles en donde las alucinaciones cobran cierta posibilidad de ser introyectivas, con una menor o mayor posibilidad de ser integradas, aunque los sueños sigan suprimidos. Cuando el sueño aparece en el paciente, este no es capaz de asociar libremente y el sueño mismo tiene el signo de una expulsión. En un cuarto nivel el sueño tiene características tanto proyectivas como introyectivas.
En esta escena la dirección en crecimiento que describe Bion a través de estos niveles se ve invertida y somos testigos de decrecimiento mental. Podemos suponer que el sueño reiterado del personaje ilustra un sueño de tipo evacuativo que se transforma en alucinación.
En el sueño en general… “siempre hay una “parte sin digerir” del producto onírico (habitualmente se llama producto onírico al sueño mismo), aunque mi tesis es que si la persona es capaz de soñar es porque puede “digerir” hechos y, de este modo, aprender de la experiencia.”[13].
Pero en el paciente psicótico, su odio a la realidad lo “… lleva a sueños evacuativos, no a operaciones introyectivas – de ahí los sueños del psicótico, que en realidad son evacuaciones de α que no ha podido evitar-. Los elementos oníricos en el sueño psicótico son en realidad residuos desechables de elementos α que han sobrevivido a las mutilaciones de la función α”[14]
Por otra parte no solo en la psicosis aparecen zonas no-sueño, fracaso del sueño alfa. Cassorla[15] trabaja intensamente el concepto de no-sueño que el paciente trae a la sesión como forma de integrarlo y que se manifiesta en enactment en el analista.
Esta escena, y estas ideas, me quedan relacionadas de una manera laxa y no muy clara, con aquellas palabras de Freud mientras prosigue el análisis de sus propios sueños: “oscuro tacto”. Fueron las elegidas para presentar la primera de la serie de Derivas Científicas del 2023. “Oscuro tacto”, a diferencia de un posible “tanteo en la oscuridad”, me evoca lo ominoso.[16] También en su trabajo Claudia Gaione plantea el sueño como potencialmente traumático. En principio me pareció revulsivo. Creo que estaba tomada, en ese instante, por una visión romántica y empobrecida del sueño, al que le había quedado solo su aspecto transformador en crecimiento. Sin embargo el aporte de Bion nos permite observar en esta escena el fenómeno opuesto. El relato de un sueño que da entrada al derrumbe psicótico. Vaya sueño traumático.
¡Ojo con los sueños! ¡Pueden hacerse i-realidad!
Referencias
- Bion, W. R. (1962). Aprendiendo de la experiencia. Karnac Books.
- Bion, W. R. (1967). Second thoughts: Selected papers on psycho-analysis. Karnac Books.
- Bion,W.R. (1992). Cogitaciones: Un intento por el análisis de los pensamientos. Gedisa.
- Ferro, A. (2016). Soñar el análisis. Herder.
- Freud, S. (1900). La interpretación de los sueños. Amorrortu.
- Freud, S. (1919). Lo ominoso. Amorrortu.
- Heimann, P. (1950). On counter-transference. International Journal of Psycho-Analysis, 31, 81-84.
- Lynch, D. (2013). Atrapa el pez dorado. Mondadori.
[1] Aprendiendo de la experiencia. Paidós.1997. Pág. 32. Comparto con Julio Seigal que esta es la más bella definición que Bion da a este concepto.
[2] Últimas palabras de la entrevista en la que Clint Eastwood, a los 88 años, habla de su análisis con Bion y que circula en internet. Gentileza de Carolina Yaffé.
[3] Utilizaré cursiva para algunas palabras que son conceptos definidos por Bion a lo largo de su obra.
[4]Acerca de la contratransferencia.
[5] “Era ya el tardín y los flexes terpines jircaban y roldian por lagarta, particos se encontraban los mullines y astariban los raspes del zelarta.” Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carroll. Versión libre de Juan Jorge Ravera. Recreación de los poemas “no sense”. Recuperada por Juanita Verdesio de Ravera. Se ajustaba muy bien al entorno de pinos de la casa de veraneo.
[6] Mulholland Drive nos introduce en otro tipo de sin sentido, que a pesar de no perder la capacidad de evocar significados, éstos están más relacionados con lo ominoso que con el placer juguetón
[7] Me refiero a nuestra querida colega y maestra Myrta Casas.
[8] Creo que vivimos nuestras vidas en lugares, pero los lugares determinan nuestras vidas. Pienso que hay una profunda relación dialéctica allí. Una doble flecha como la que creó Bion entre PS y D. Nuestras casas nos contienen y cuando las contenemos a ellas las llamamos hogar.
[9] La belleza general de la fotografía y las actuaciones magistrales también colaboraron.
[10] Atrapa al pez dorado
[11] “Freud entendía por elaboración onírica que el material inconsciente, por otra parte perfectamente comprensible, era transformado en el contenido manifiesto del sueño. Dicha elaboración onírica tenía que desandarse para llegar a comprender el significado del sueño” (…) “Yo entiendo que el material consciente tiene que someterse al trabajo del sueño para convertirse en material adecuado o susceptible de almacenamiento, selección y transformación desde la posición esquizo-paranoide a la posición depresiva. También entiendo que el material inconsciente preverbal tiene que someterse al trabajo onírico correspondiente con el mismo propósito. Freud dice que Aristóteles afirma que el sueño es la manera de trabajar de la mente durante el dormir. Yo digo que es la manera que trabaja durante la vigilia.”. Cogitaciones. Pág. 70
[12] Agregado mío.
[13] Cogitaciones. Pág. 70
[14] Cogitaciones. Pág. 71.
[15] Que es ese enactment?
[16] “Si te toca Voldemort es un oscuro tacto”- me dijo mi hija cuando le pregunté que entendía por “oscuro tacto”.
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