Instituciópatas portada
El libro Instituciópatas: Ensayo sobre prácticas manicomiales en un hospital general de Tomás Pal fue publicado en el año 2018 y recientemente reeditado a finales de 2024. La obra trata sobre una experiencia hospitalaria en el marco de la residencia interdisciplinaria en Salud Mental en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En él se narra el encuentro entre su autor y Victor –un usuario del servicio de salud mental–. El trabajo clínico entre Tomás y Victor funciona como un catalizador para presentar una serie de problemas: las nosografías diagnósticas, el lenguaje y las prácticas psicoanalíticas, la formación en las residencias y la manera en que lo manicomial insiste en los abordajes en apariencia alternativos.
Sobre Tomás Pal (Buenos Aires, 1987), su reseña lo presenta como psicoanalista, licenciado en Psicología y doctorando en Salud Mental Comunitaria, con residencia en un hospital general, como escritor y editor.
La reseña no puede ser más precisa. Destaca el triángulo que enmarca nuestro libro: psicoanálisis, salud mental y escritura. Tomás Pal manifiesta este tridente de fuerzas con igual valor: habla de un psicoanálisis situado en una residencia en salud mental y propone la escritura como parte del problema para pensar su práctica. Ninguna de estas facetas es independiente de la otra, sino que se copertenecen, siendo este libro el laboratorio donde se ensaya esta relación.
En el prólogo del libro, Alicia Stolkiner se ocupa de decir todo lo que no es este texto: no es estrictamente un ensayo, ni un trabajo de investigación, tampoco una novela o un testimonio. ¿Qué es este libro? ¿A qué género pertenece? Stolkiner arriesga una posibilidad: este texto es una sátira. Porque en Instituciópatas el humor es un vehículo para realizar un análisis crítico y cotidiano de la práctica. Pero no consideramos que este humor sea una búsqueda ex profeso sino el efecto que genera el modo en que Pal desnaturaliza el ecosistema hospitalario: desde la patología, hasta las disciplinas, pasando por dinámicas de grupo, personas en diversas posiciones institucionales (usuarios, psiquiatras, familiares, estudiantes, directores, funcionarios de mantenimiento), heladeras y carteles, perros, cigarrillos, políticas de seguridad social, ateneos y consultorios clínicos, prejuicios y perjuicios, milanesas y piedras reventando ventanales. Ninguna de estas cosas con mayor relevancia que otras a priori, sino componiendo la trama en que se da aquello que llamamos “salud mental”.
En este marco, la invención de neologismos, de frases con sentidos alterados según el contexto, los juegos de palabras, son un modo de escritura necesario y fundamental para interpelar la posición institucional que, a través de clichés y frases hechas, de rótulos y sustancialismos, ha logrado, según el autor y mal que le pese a Austin, “no hacer cosas con palabras” (Pal, 2024, p. 76).
Desde el inicio el libro nos acerca una idea: el encuentro clínico entre Tomás y Victor no puede ser pensado sin su trama institucional. Esto no sería algo necesariamente nuevo, a no ser porque aquí lo institucional se amplía y se aplana. Se amplía porque recorre los atravesamientos de diversas instituciones: el hospital, la ley, la formación disciplinar, el psicoanálisis y sus dispositivos de supervisión, pero aplanándose, situándose en relaciones y espacios concretos que deconstruyen esas institucionalidades, otorgándoles una efectuación propia e inmanente.
El humor se juega desde el comienzo del libro, enunciando el contexto en el que se dará ese primer encuentro con Victor. “Desperté a mi compañera y nos dirigimos a la entrada, entregados a la dramática tarea de llevar a cabo una reinternación sin aire acondicionado.” (Pal, 2024, pp. 35-36). Victor estará “sedado, disártrico, desorganizado” (p. 39) pero con voluntad de conversar. Esta primera entrevista será dificultada por la gran cantidad de medicación que había recibido Victor horas atrás. “A sedación soberbia la entrevista se abrevia” (p. 41) especialmente cuando a los usuarios de salud mental se les indica lorazepum (p. 62) o clozapiña (p. 140).
La práctica se abre a través de más de cincuenta neologismos desparramados a lo largo de sus páginas, exacerbando desde el sinsentido sentidos nuevos para aquello que hacen los/las psicoanalistas en un hospital general. No faltan nuevos diagnósticos sufridos por los usuarios, como por ejemplo el Trastorno de pobreza generalizada, definido por: “a) Desaseo continuo por un periodo mayor de seis meses. b) Bajos recursos económicos. c) Insuficientes recursos simbólicos” (p. 43); Victor “era pobre, no había terminado la escuela y estaba desocupado (discapacidad económica, deuda pedagógica e ineficacia productiva)” (p. 42). También hay padecimientos nuevos para el personal técnico del hospital: el Trastorno límite del profesional, el cual “inicia con la adjudicación del puesto municipal, progresando las más de las veces hacia lo que se conoce como concretismo radical o suspicacia teórica. En todos los casos comporta fastidio con el paciente, siendo el único trastorno comprobadamente contagioso” (p. 59). Y concluye: “Configuración sindrómica del cuadro: escaso capital estratégico, autoasfixia teórica, involución creativa en la resolución de conflictos y prevalencia de ideas de prejuicio, condicionado tanto la timia como la conducta” (p. 59).
Freud solía disgustarse cuando sus historiales clínicos eran leídos como novelas y no como textos científicos. Se consolaba pensando que la propiedad literaria de sus historiales estaba ligada a la naturaleza misma del asunto analizado (cf. Freud, 1992, p. 174). Este mismo temor se hace presente en la producción de conocimiento escrito en el campo de la salud mental. La búsqueda de cientificidad y rigor teórico se ha confundido con la estandarización y esterilización (estanderilización) de la escritura clínica. Pal no le teme a la cualidad literaria de su texto. El libro rompe con la dicotomización entre lo científico y lo literario, lo académico y lo ficcional. Plantea la necesidad de “transmitir problemas clínicos a través de modos de transmisión menos ortodoxos” (Pal, 2024, p. 25). Ensaya la necesidad de extender la noción de clínica para alcanzar elementos que usualmente son desatendidos. Las discusiones sobre las prácticas en salud mental, sus fundamentos teóricos y epistemológicos, no solo conviven con el humor, el juego y la poetización, sino que son potenciadas a través de estas operaciones estilísticas.
De este modo la residencia en Salud Mental en un hospital general se vuelve un laboratorio de experimentación técnica, literaria y política. Siguiendo a Hustvedt (2017), podemos decir que las formas de escribir no sólo se relacionan con nuestras posiciones teóricas y epistemológicas, sino que también proponen modos de construir a los otros y a nosotros mismos.
En Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Uruguay) tenemos la experiencia de 15 años del Programa de practicantes y residentes de psicología de la Administración de Servicios de Salud del Estado. En el año 2023 se creó un nuevo programa de practicantes de psicología a través del convenio con la Intendencia de Montevideo. El presente año se inauguró una nueva residencia de psicología en el marco del Programa de Salud Mental del Hospital de Clínicas. A través de estos programas, estudiantes de grado y posgrado se integran a diversos servicios de salud pública. Difícilmente se pase por alguna de estas experiencias formativas con la biblioteca intacta. El psicoanálisis, como campo de problemas e intervención, tampoco sale ileso de este movimiento hacia nuevos (y viejos) territorios, desde la comunidad al hospital, desde la promoción de la salud mental, hasta el diagnóstico y el encierro. La teoría, la técnica y la escritura del psicoanálisis y sus casos ingresan en un laboratorio de exploración a partir de estas nuevas configuraciones.
Instituciópatas abre el campo para pensar nuestras prácticas en las residencias, practicantados y pasantías desde el psicoanálisis en los distintos escenarios de la Salud Mental y el modo en cómo la escritura opera sobre las mismas. Creemos que aquí está la contribución que tiene para hacernos.
Referencias bibliográficas
Freud, S. (1992). Estudios sobre la histeria (Josef Breuer y Sigmund Freud). En J. L. Etcheverry (Trad.). Obras Completas (Vol. 2 Tomo II). Amorrortu. (Texto original publicado en 1893-95). Pal, T. (2024).
Instituciópatas. Ensayo sobre prácticas manicomiales en un hospital general. Nube Negra.
Siri, H. (2017). La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Ensayos sobre feminismo, arte y ciencia. Seix Barral.
Suscríbase para recibir las últimas novedades de TEND directamente en su casilla de mail.
» Ir al formulario